El pasado domingo 25 de febrero, el grupo de Guerreros de la Paz, acudió al primer cuadro de la ciudad para realizar su servicio semanal, ofreciendo alimentos y compañía a quienes transitaban por la plaza de armas, esto fué un poco de lo vivido. 

 

Con el fin de seguir acercando a los jóvenes a las realidades de nuestra ciudad, así como de fomentar el encuentro con el hermano, cientos de jóvenes adolescentes se dedicaron la mañana del domingo pasado, a compartir diversos alimentos como burritos, lonches, aguas y jugos.

Y aunque compartir alimentos es una obra de caridad bien recibida, estos fueron el medio para poder abrir un encuentro y una buena platica con el hermano, ya que como mencionó uno de los coordinadores «muchas veces no solo necesitan las personas un poco de comida si no alguien que los escuche.»

«No es la primera vez que realizamos este servicio pero siempre que vamos nos traemos nuevas historias y experiencias, además de que nos damos cuenta a el guerrerin no solo le gusta realizar el servicio si no que también toman conciencia de que existe mucha necesidad en la ciudad.» comentó Paty, coordinadora general del grupo de Guerreros de la Paz.

El grupo, invita a toda la comunidad al igual que nos llama el Papá Francisco, a salir de nuestra zona de confort y tener un encuentro con el hermano; las necesidades no son solo físicas sino también, espirituales y es un deber como Iglesia llevar a Jesús a todas partes.

El grupo de Guerreros de la Paz, recibe a más de 100 adolescentes y jóvenes servidores cada semana para ofrecerles una comunidad cristiana mientras que pasan por una de las etapas más difíciles de su vida para no solo brindarles un sentido de pertenencia a la Iglesia así como apoyarles en crear una relación con Jesucristo, si no además para mostrarles que vivimos en una ciudad con grandes necesidades y que ellos mismos pueden ser agentes de cambio.

Si se desea contactar al grupo puede hacerse desde su página de Facebook.

Sus experiencias

Este servicio fue mi primero como coordinadora, para la mayoría de mis guerrerines es su primer curso por lo tanto fue su primer servicio, yo pensé que iban a ser muy tímidos y que iban a querer que yo hiciera todo pero la verdad me sorprendí y me llene de alegría al ver que servían con tanto amor y alegría, ellos hicieron el servicio solos y yo solo trataba de guiarlos. No solo entregaban la comida a las personas del centro sino que hablaban con ellos y me di cuenta que estas personas necesitan ser escuchados y es lo que hacían los guerrerines además de que a los viejitos se les llenaban los ojos de lágrimas estando súper agradecidos por el servicio que estábamos haciendo. Un guerrerin me decía que sentía una gran satisfacción dándole algo mínimo de comer a una persona que batalla para conseguirlo haciendo conciencia de que no nos falta nada y tenemos que ser agradecidos por eso. Además me contaba que al inicio se sentía nervioso por el servicio pero cuando nos acercamos con las primeras personas vio cómo se llenaban de alegría estando con ellos así que él decidió buscar a más gente y platicar con ellos conforme iba con más personas se llenaba más de alegría, a mi como coordinadora me hace muy feliz ver cómo los guerrerines sirven con tanto amor y que no se esperan a que nosotros les digamos qué hacer sino que ellos mismo se acercan y se mueven, eso me hace encontrar a Jesús en el servicio y darme cuenta que no solo sirvo a las personas sino a Jesús hijo. «Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo». (Mateo 25, 40). Con servicios como estos que dan muchos frutos me hace enamorarme mas del servicio y del camino de Dios que es hermoso. -Cristina Valdez, coordinadora

 

Pues en mi experiencia fue algo muy raro pero al igual bonito porque conocí a un señor que en lugar de yo acercarme a el el vino conmigo platicamos de cómo dios lo ayuda todos los días lo ayuda a pasar sus dolores de cabeza y también estuvo en platica que lleva tres años sin dormir bien pero va todos los días a rezar ( el llevaba con el un diario de el papa que lo ponía a su corazón) y también aprendí algo que el semestre pasado no vi o tal vez no aprendí por andar de payaso o así. Aprendí que es mejor dar que recibir. Por que solo haciendo el acto de todo corazón vendrá ese sentimiento a ti. -Marcos Moreno, guerrerin. 

Ya había hecho el servicio y la primera vez fue también con guerreros! Y te juro que cada vez que lo vuelvo a hacer siento como si fuera la primera vez siento una enorme satisfacción de poder ayudar a la gente!
Me sigue dando el sentimiento y trato de no llorar pero me da mucha tristeza ver la necesidad qué hay en Juárez y nosotros de tenerlo todo y no dar más de lo que tenemos. En verdad me encanta!! -Natalia Moreno, coordinadora