Todos hemos estado ahí, llegas al templo antes de comenzar la Misa, y no falta esa persona enfrente o a un lado de ti que está hablando fuerte, usando el celular o inclusive riéndose con alguien más. Quieres llamarle la atención, pero pasa el pensamiento de intentar guardar tu paz interior o tener la posibilidad de pelearte con esa persona. ¿qué hacer? ¿cómo poder estar todos en silencio en el templo? y más importante ¿para qué queremos estar en silencio? Aquí unos consejos. 

Para qué

Primero y antes que nada debemos tener algo en claro, ¿para qué nos reunimos? ¿a qué vamos al templo? Y aunque obviamente sabemos que vamos para vivir la Santa Misa, tenemos que ir más profundo, ¿para qué vamos a Misa? Ciertamente la Iglesia nos pide que vayamos a Misa cada domingo (y días especiales), y es que fuera de ir solo por ir y cumplir con un mero requisito religioso, nuestra intención como cristianos es ir para tener un encuentro íntimo con Dios, desde recibirle, pedir perdón por nuestras faltas, escuchar y acoger Su Palabra, entregar nuestras peticiones y recibirle sacramental y espiritualmente, cantar alabanzas y recibir la misión (de ahí el nombre Misa). Y aquí es dónde comenzamos con una importante pregunta ¿acudimos a Misa con convicción? ¿realmente acudimos con un corazón dispuesto a tener este tiempo único con Dios en la Santa Misa? 

Cuando uno no sabe a dónde va, uno no sabe como comportarse. Si sabes que vas a una fiesta, no vas a llegar serio y triste o si vas a ir a un funeral, no llegas contando chistes incontrolablemente a la gente que está en el velorio. Ir a Misa es ir a esa cita única y especial con Dios, donde Cielo y Tierra se unen para ponernos en presencia del sacrificio en la Cruz y de la inmensa alegría de Su Resurrección ¿cómo debe ser nuestra actitud ante un encuentro con Dios? Como familia en la fe, nos reunimos como un solo cuerpo en el templo, en esa casa de oración (Marcos 11:17) y por ello, quien va al templo debe despojarse de una actitud egoísta, sabiendo que hay otras personas que van a acompañarnos a estar en esta oración, en este encuentro con Dios y que por ello, debemos ayudar en todo lo posible a que otros puedan estar en oración junto con nosotros.

Dios no quiere momias

No, a Misa no vamos a estar callados siempre. Dios no quiere momias. ¡La Santa Misa de hecho comienza, se desarrolla y termina con cantos! Y no es para solo escuchar al coro, el coro NOS GUÍA, la liturgia nos dice que de hecho TODOS debemos de participar cantando con esa alegría de poder estar juntos como iglesia reunidos para tener este encuentro único con Dios. ¿Entonces, dónde queda el silencio? La oración en la Santa Misa lleva diferentes tiempos, algunos son para cantar, otros para escuchar y otros para adorar.

Un silencio absurdo

¿Qué se debe hacer cuando llego al templo y aún no empieza la Santa Misa? Es sencillo, ayudamos a que otros puedan prepararse para la Misa haciendo exactamente lo mismo, ¡preparándonos!, no podemos pedir a otros solo guardar silencio para nosotros ponernos solo a contemplar el plafón del templo. Y si eres de los que batalla para hacer oración en el templo (o conoces a alguien así), puedes intentar varias cosas:

  • Abre tu Misal, puedes repasar las lecturas que se van a meditar en la Misa, esto ayuda muchísimo no solo a que otros puedan orar, si no además estarás más consciente del mensaje que el sacerdote compartirá en la homilía.
  • Practica el salmo en tu mente, cada domingo, el grupo de liturgia pone en un pendón, el salmo que se cantará antes del Evangelio, puedes tratar de cantarlo y recitarlo para cuando llegue la hora, puedas cantarlo sin problemas.
  • Lleva una oración escrita, existen miles de oraciones que puedes encontrar en internet que puedes imprimir en una hoja pequeña y llevarla en tu cartera, sácala y rézala, quizás no sea una oración desde el corazón, pero ella te ayudará a practicar y a prepararte para la Santa Misa, puede ser una coronilla, un rosario u alguna otra oración corta-mediana.
  • Ve a la capilla del santísimo, a veces es difícil orar en un templo con gente llegando, pero no tanto en la capilla. Puedes ir a orar tranquilamente y esperar a que comience la Santa Misa para ir después a tomar tu lugar.
  • Ayuda a los ministros extraordinarios de la comunión, si deseas ponerte activo y realmente necesitas hacer algo puedes pedir ayudar a uno de los ministros a repartir los cepos, ayudar con las hojas de intenciones, e inclusive repartir misales (en algunas comunidades).
  • Ora, si así es, si batallas para orar, batallarás siempre hasta que no te des la oportunidad de practicar, tener una plática con Dios, no es necesario cerrar siempre tus ojos (aun que ayuda con el tiempo), puedes simplemente empezar viendo a los santos representados en el templo, pidiendo por su intercesión para tus necesidades y las que conozcas de otras personas. O bien, ayudándote con las estaciones de el camino de la cruz (vía crucis). ¡Deja que tu corazón hable!

Los “nuevos en la fe”

No todos los que van a una Misa, van siempre a Misa o sabe a qué van. Me ha pasado, una Boda, Quinceañera, la Misa con un grupo de jóvenes, una ceremonia especial e inclusive hasta en los funerales ¡tremendo ruido!

Nuestra casa de oración, está abierta a todos. No es un acto cristiano negar el acceso a la iglesia a personas que “no son de la iglesia”, si, personas quizás estén bautizadas pero no van a Misa nunca o solo en ocasiones especiales, familiares de los novios que no son católicos, o jóvenes que comienzan su camino en la fe. Ciertamente tampoco podemos dejar que se falte el respeto a nada ni nadie. Pero debemos tener esto en cuenta al momento de querer “hacer algo para que guarden silencio”. Debemos de actuar con caridad y solicitando la ayuda de las personas encargadas (coordinadores de los grupos, ministros extraordinarios de la comunión, monitores de la Misa, coro e inclusive al sacerdote). Lo que hace falta no es callar a la gente, es hacerle saber por qué es necesario ayudar a otros a que realmente sea una casa de oración. A esto le llamamos catequesis.

Catequesis que se debe compartir a los jóvenes en su grupo, a los que nos visitan y no son católicos (o católicos alejados), quizás con hojas informativas o cápsulas litúrgicas antes de comenzar la Santa Misa (se han hecho estas cosas en algunas parroquias y se puede sugerir al párroco), esta puede ser una buena ocasión para invitarles a regresar a la Iglesia (tema para otra publicación).  Las personas no van a comportarse si nadie les comparte cómo deben hacerlo en un ambiente que no frecuentan (y que muchas veces no desean frecuentar). Cuidemos la caridad con que buscamos ese silencio, no queremos darles más razones para alejarse de una relación con Dios y con la Iglesia; sepamos dar una catequesis adecuada a los nuevos en la fe. 

Existen en internet cientos de artículos que se pueden compartir antes de Misa que sirven de catequesis para esto como este en Aleteia.

Una preparación para todos

Ya te compartimos algunos tips para que puedas tu prepararte (y dejes a otros hacerlo) y además, que puedas compartir con personas aparentemente alejadas, una catequesis sobre el silencio en Misa. Pero creemos que puede haber otras formas creativas, no con el fin de “que se callen” (léase con tono de señor enojado), si no para que se ayude con un esfuerzo extra de la comunidad, a preparar a las personas para la Santa Misa. 

  • Ensayen el salmo, con autorización del párroco y coro (obviamente), pudieran practicar el salmo (tal como lo mencionamos anteriormente) pero con la música que el coro preparó, recordemos que el coro debe ayudar y guiar al pueblo a cantar, no es conveniente cantar en las misas ordinarias algo que solo una soprano o un erudito del latín en gregoriano puedan cantar.
  • Alabanzas de gozo, recuerdo mucho algunas Misas, donde otra vez, con el permiso del párroco, el coro comenzaba con alabanzas de gozo 15 minutos antes de iniciar la Santa Misa, esto resulta muy útil en especial en Misas con jóvenes.
  • Oración, ¡obvio! En algunas ceremonias especiales, un monitor o persona del equipo de liturgia, podría comenzar con una breve reflexión que ayude a las personas que acuden a Misa, puedan ir entrando en ese momento de oración que nos prepare para vivir la Santa Misa y no estár pensando en mil cosas viendo a la demás gente entrar al templo.
  • Anuncios en pantallas ¿What? No es cierto, no vamos a poner pantallas (por ahora). Pero sí cabe mencionar que hay diócesis donde su cultura, realidad y contexto ( … y sacerdotes), han permitido la inclusión de pantallas en las celebraciones, tales como en nuestra diócesis hermana de El Paso y muchas otras a lo largo de Estados Unidos, Europa e inclusive en La Santa Sede que son utilizadas no solo para que mas gente vea lo que sucede en el presbiterio, sino además, poner anuncios antes de Misa (y es que estar poniendo mantas y carteles requiere su buen esfuerzo) ¿quién no recuerda ver pantallas gigantes en la Misa de los congresos juveniles? Es un tema que a muchos aún nos puede causar conflicto, pero sin duda un tema al que la Iglesia no está cerrada a aplicar si ayuda a vivir mejor la Santa Misa.

Definitivamente son cosas que debemos platicar primero con nuestro párroco, el campo minado de la liturgia debe de pisarse con cautela pero también con entusiasmo sabiendo que todos podemos vivir mejor una Santa Misa con una adecuada preparación y ofrecer así ofrecer a Dios un servicio adecuado.

Un detalle técnico

Recuerdo muy bien haber visitado alguna vez la catedral de San Patricio en El Paso, TX. un templo hermoso y con la mayoría del piso con alfombra, me pareció especial pues por lo general nuestros templos en México, tienen piso normal ¿qué con esto? el sonido. Me di cuenta que por la alfombra, el sonido no rebotaba y había una acústica diferente, en sí, la alfombra absorbía el mucho o poco “ruido” que se hiciera. No pretendemos sugerir que se ponga alfombra (dado que para muchos ciertamente es impráctico por mil razones), pero si queremos que nos demos cuenta que los templos (en especial los antiguos), están hechos de tal forma que cualquier ruido o sonido, se escucha mucho y esto no provoca más que amplificar eso de lo que tanto nos quejamos, podemos escuchar mucho ruido, aun cuando no se esté haciendo mucho. Basta con recordar cuando se bajan los reclinatorios y se escuchan por todo el templo por su acústica.

Catedral de San Patricio en El Paso, TX

 

Resumiendo

Seamos los primeros en guardar silencio realmente preparándonos para la Misa, seamos pacientes para quienes no concurren la Santa Misa y desconocen cómo se debe estar, busquemos ser parte de una solución que dé alguna catequesis para estos casos, acerquémonos al equipo de liturgia y a nuestro párroco para ver algunas preparaciones comunitarias antes de las Misas, especialmente donde notamos que hay más ruido y sepamos que estamos en un lugar donde para bien o para mal “cualquier cosa se escucha”.

Acudir a la Santa Misa es algo increíblemente bello si podemos (y sabemos cómo) vivirla adecuadamente, seamos parte de la solución de forma caritativa a esta situación que muchas de nuestras comunidades pasan.

¡Sabemos que puede haber otras interesantes recomendaciones, escríbenos! También queremos comentar acerca de los niños en Misa y los fotógrafos en otra publicación. ¡Dios te bendiga!